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Finanzas y familia6 min de lectura

Cómo repartir los gastos en pareja: 50/50, proporcional al sueldo o cuenta común

¿50/50 o proporcional a lo que gana cada uno? Descubre diferentes formas de repartir los gastos en pareja, organizar las cuentas comunes y ahorrar juntos sin convertir el dinero en una discusión.

“¿Cuánto pongo yo y cuánto pones tú?”

Vivir en pareja significa compartir muchas cosas.

Casa.

Comida.

Facturas.

Viajes.

Planes.

Y, en muchos casos, hijos.

Pero compartir una vida no significa necesariamente tener exactamente los mismos ingresos.

Una persona puede ganar 1.500 €.

La otra 2.500 €.

Entonces aparece una de las preguntas más habituales:

¿cómo deberíamos repartir los gastos en pareja?

¿Mitad y mitad?

¿Cada uno paga determinadas cosas?

¿Todo el dinero junto?

¿Proporcionalmente al sueldo?

No existe una fórmula perfecta para todas las parejas.

Existe la fórmula que ambos consideréis justa y que podáis mantener sin conflictos.

Antes de repartir gastos, hay que saber cuánto cuesta vuestra vida

Este debería ser el primer paso.

Sumad aproximadamente los gastos compartidos.

Por ejemplo:

  • Alquiler o hipoteca.
  • Electricidad.
  • Agua.
  • Internet.
  • Supermercado.
  • Seguros comunes.
  • Gastos de los hijos.
  • Suscripciones compartidas.
  • Otros gastos del hogar.

Imaginemos que el hogar necesita:

1.600 € al mes.

Ahora podemos decidir cómo repartirlos.

Opción 1: repartir todos los gastos al 50/50

Es probablemente el sistema más sencillo.

Si los gastos comunes son 1.600 €:

Persona A: 800 €.

Persona B: 800 €.

Fácil.

Claro.

Y prácticamente no necesita cálculos.

¿Cuándo puede funcionar bien el 50/50?

Especialmente cuando ambos tienen ingresos similares.

Por ejemplo:

Persona A gana 2.000 €.

Persona B gana 2.100 €.

Dividir determinados gastos a partes iguales puede resultar perfectamente razonable para ambos.

El problema del 50/50 cuando los salarios son muy diferentes

Imaginemos ahora:

Persona A: 1.500 € mensuales.

Persona B: 3.000 € mensuales.

Los gastos compartidos siguen siendo 1.600 €.

Al 50/50:

Ambos aportan 800 €.

A la primera persona le quedan:

700 €.

A la segunda:

2.200 €.

La aportación es exactamente igual.

Pero el esfuerzo económico no lo es.

Opción 2: repartir los gastos proporcionalmente al sueldo

Aquí aparece otra fórmula.

Cada persona aporta según el porcentaje que representa su sueldo dentro de los ingresos conjuntos.

Vamos a utilizar el ejemplo anterior.

Persona A:

1.500 €.

Persona B:

3.000 €.

Ingresos conjuntos:

4.500 €.

La primera persona aporta aproximadamente un 33 % de los ingresos.

La segunda aproximadamente un 67 %.

Si los gastos comunes son 1.600 €:

Persona A aportaría aproximadamente:

533 €.

Persona B:

1.067 €.

Los dos contribuyen.

Pero el esfuerzo relativo es mucho más parecido.

¿Cómo calcular el porcentaje de cada uno?

La fórmula es sencilla:

Tu sueldo ÷ ingresos conjuntos × 100.

Por ejemplo:

1.500 ÷ 4.500 × 100 = aproximadamente 33,3 %.

Después aplicamos ese porcentaje a los gastos comunes.

Puede parecer complicado al leerlo.

Pero solamente necesitas calcularlo cuando cambien significativamente los ingresos.

Opción 3: una cuenta común para los gastos compartidos

Otra posibilidad es mantener las cuentas personales y utilizar una cuenta adicional para los gastos comunes.

Cada mes ambos ingresan la cantidad acordada.

Desde esa cuenta se pagan:

  • Casa.
  • Facturas.
  • Supermercado.
  • Gastos familiares.
  • Suscripciones comunes.

Después cada persona mantiene el resto de su dinero para sus gastos personales.

Este sistema permite separar claramente:

nuestro dinero

de:

mi dinero.

Opción 4: juntar todos los ingresos

Algunas parejas prefieren considerar todos los ingresos como dinero familiar.

Entran los dos sueldos.

Se pagan todos los gastos.

Se ahorra.

Y el resto se gestiona conjuntamente.

Puede funcionar especialmente bien en parejas que comparten prácticamente toda su economía.

Pero requiere mucha comunicación y objetivos financieros compatibles.

Opción 5: un sistema híbrido

Probablemente sea uno de los modelos más flexibles.

Una parte del dinero es común.

Otra continúa siendo personal.

Por ejemplo:

Cada persona aporta mensualmente a:

  • Gastos del hogar.
  • Ahorro familiar.
  • Vacaciones.
  • Gastos de los hijos.

Y mantiene una cantidad propia.

Así pueden existir objetivos compartidos sin eliminar completamente la autonomía financiera individual.

¿Qué gastos deberían considerarse comunes?

Eso también depende de cada pareja.

Normalmente pueden incluirse:

  • Vivienda.
  • Suministros.
  • Alimentación.
  • Gastos de hijos.
  • Seguros familiares.
  • Planes conjuntos.
  • Vacaciones compartidas.

Mientras que otros pueden mantenerse como personales:

  • Hobbies individuales.
  • Ropa personal.
  • Determinadas suscripciones.
  • Compras individuales.

Pero nuevamente:

no existe una lista universal.

El dinero personal también puede ser importante

Aunque compartáis gran parte de vuestra economía, disponer de cierta cantidad individual puede evitar discusiones innecesarias.

Si ambos habéis acordado una cantidad personal, cada uno decide cómo utilizarla.

Uno puede gastarla en deporte.

Otro en ropa.

Videojuegos.

Libros.

Salir.

O simplemente ahorrarla.

No todo gasto necesita una negociación de pareja.

¿Qué ocurre cuando llega un hijo?

La economía familiar puede cambiar bastante.

Aparecen nuevos gastos:

  • Guardería.
  • Pañales.
  • Ropa.
  • Alimentación.
  • Salud.
  • Equipamiento.

Y también puede cambiar temporalmente la situación laboral o los ingresos de alguno de los miembros.

Por eso un sistema que funcionaba antes puede necesitar ajustes.

La forma de repartir los gastos debería poder evolucionar cuando cambia vuestra vida.

No olvidéis el ahorro común

Compartir gastos es solamente una parte.

También podéis compartir objetivos.

Por ejemplo:

  • Fondo de emergencia familiar.
  • Vacaciones.
  • Entrada de una vivienda.
  • Coche.
  • Reforma.
  • Educación.

Imaginemos que decidís ahorrar:

300 € mensuales para viajar.

En un año:

3.600 €.

Ahora ahorrar deja de ser simplemente guardar dinero.

Es construir algo juntos.

Ejemplo completo de unas finanzas en pareja

Imaginemos:

Persona A: 1.800 €.

Persona B: 2.200 €.

Ingresos familiares:

4.000 €.

Gastos comunes:

2.000 €.

Si utilizan un reparto proporcional:

Persona A representa aproximadamente el 45 % de los ingresos.

Persona B representa aproximadamente el 55 %.

Por tanto:

Persona A aporta 900 €.

Persona B aporta 1.100 €.

Después pueden decidir añadir, por ejemplo:

300 € mensuales a objetivos familiares.

Y mantener el resto como dinero personal, ahorro individual o cualquier distribución que ambos prefieran.

¿50/50 o proporcional? ¿Qué sistema es más justo?

La respuesta depende de cómo defináis “justo”.

Para algunas parejas:

justo significa aportar exactamente la misma cantidad.

Para otras:

justo significa realizar un esfuerzo económico proporcional.

Ninguna fórmula matemática puede decidir por vosotros.

Lo importante es que ambos comprendáis el sistema y estéis cómodos con él.

El error de no hablar de dinero

Muchas discusiones económicas no empiezan porque falte dinero.

Empiezan porque cada persona tiene expectativas diferentes.

Una piensa que está ahorrando demasiado poco.

Otra cree que gastáis demasiado.

Una considera determinado gasto común.

La otra lo considera personal.

Hablarlo antes evita muchos problemas después.

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Esta es una de las posibilidades que queremos construir alrededor de Tu Dinero y Mi Familia en KoraDigital.

No queremos obligar a una pareja a utilizar un único sistema.

Queremos que pueda elegir.

Por ejemplo:

Gastos comunes este mes: 1.840 €.

Tu aportación: 828 €.

Aportación de tu pareja: 1.012 €.

O utilizar directamente un reparto 50/50.

Y los objetivos también deberían ser compartidos

Imagina entrar en Kora y encontrar:

Vacaciones familiares

2.150 € / 3.000 €

72 % conseguido.

Debajo:

Con 150 € más al mes llegaréis al objetivo aproximadamente dos meses antes.

Eso es mucho más motivador que simplemente ver un saldo.

Pero Kora debería respetar también vuestro espacio personal

Compartir una familia no significa necesariamente compartir cada movimiento financiero.

La idea debería ser poder decidir qué información pertenece al espacio familiar y qué información permanece privada.

Por ejemplo:

Compartido:

  • Gastos de casa.
  • Objetivos familiares.
  • Próximos recibos.
  • Presupuesto de supermercado.

Personal:

  • Tus compras.
  • Tus objetivos individuales.
  • Tu dinero disponible.

Organización conjunta sin perder independencia.

El objetivo no es dividir una factura perfectamente

El objetivo es mucho más grande.

Que ambos sepáis dónde estáis.

Qué podéis gastar.

Qué queréis ahorrar.

Qué objetivos compartís.

Y que el dinero sea una herramienta para construir vuestra vida.

No una discusión recurrente.

Porque organizar el dinero juntos también es organizar el futuro juntos.

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